ROSENKRANZ, KARL
Discípulo, admirador y primer biógrafo de Hegel, aunque se apartara en la práctica de las enseñanzas del maestro, Rosenkranz entendía la persistencia de lo feo como síndrome de su época, un síndrome caracterizado por la inmoralidad creciente entre las personas, el incremento de tendencias naturalistas en el arte y la imitación inmediata y carente de mérito de la realidad a través de nuevos procedimientos de copia como el daguerrotipo o de las figuras de cera. Esos tres rasgos: la frivolidad (negación de lo bueno), la causalidad (negación de lo verdadero) y la particularidad (negación de lo universal) son objeto de ataque del autor. De las manifestaciones artísticas más propias de su época Rosenkranz sólo salva a la caricatura que por su capacidad de sintetizar lo genérico y lo individual es el género propio de lo feo. Concebida, como dice Miguel Salmerón, editor de este volumen, desde un «idealismo retrógrado», Estética de lo feo es una obra clave en la historia de los tratados sobre lo bello precisamente por abordar por primera vez en una estética filosófica la vertiente opuesta a lo estético. El texto orig