FRANCO CRESPO, JOSÉ MANUEL
Durante las obras de reforma de una mezquita en la actual ciudad de Ankara, a mediados del siglo XVI, se descubrió que el edificio había sido construido sobre las ruinas de otro anterior, un templo dedicado a Roma y Augusto. Tras su restauración, en varios de sus muros apareció una inscripción en dos lenguas: latín y griego. Se trataba de una copia de la biografía oficial del primer Emperador de Roma, un documento que el mismísimo Augusto había depositado en el Templo de Vesta para que, según sus indicaciones, se grabara en bronce y se colocara en su Mausoleo, en Roma, a su fallecimiento. En el texto figuran todos y cada uno de los actos, decisiones y situaciones que Augusto realizó a lo largo de su vida y que escribió como una manera de rendir cuentas ante el pueblo romano. En el capítulo 26, el Emperador, haciendo referencia a que durante su mandato engrandeció y pacificó el Imperio, menciona las guerras que mantuvo en Hispania, largo enfrentamiento bélico (27 a. C.-19 a. C.) que los historiadores actuales conocen como el periodo de "Las Guerras Cántabras". Unos años antes de e